Al bondi, con cariño

¿Recordás algún “bondi“ con cariño? ¿Existe alguna línea con la que te sientas identificado?

En mi caso hay dos: el 100 y el 37.

El 100 es, por llamarlo de alguna forma, “el colectivo de Avellaneda”. Siempre repleto, llevando al piberío de guardapolvos blancos y azules, con sus murmullos somnolientos, cabezas despeinadas y aromas dulces de tutti-frutti. De Av. De La Serna hasta Plaza Alsina, toda mi infancia y temprana adolescencia viajando en “el cien”. Hoy en día es aquel colectivo que me lleva a la cancha desde el Centro, pero nunca me olvidé su rol de transporte escolar cuando todavía se usaba el fileteado.

El 37 (se pronuncia “trentisiete”, no “treinta y siete”) fue mi colectivo de transición, el que me conectó gradualmente con la Ciudad de Buenos Aires. Me llevó durante años a la casa de mi abuela en el barrio de San Cristóbal, a mis primeros trabajos, a Ciudad Universitaria, a lo de amigos, y a tantos otros lugares que mencionarlos me llevaría un buen párrafo. Gracias “trentisiete”, de corazón.

¡Ah! Hago una mención especial al ex-154 —hoy ramal del 45— del desaparecido “Expreso Cañuelas” por dos cosas: en primer lugar, fue el colectivo más amado y odiado (¡demoraba mucho!) por familiares, amigos y vecinos de mi zona en el barrio de Gerli; y en segundo lugar porque en uno de sus coches me salvé de milagro de un asalto brutal. Este post también se lo dedico al ex-154, con cariño.

Foto © Nicolás Giorgetti